Comunicadora y
periodista, apasionada por el cine desde siempre, tanto así que antes de
escoger mi carrera sólo quería estudiar cinematografía, lo que me llevó a tener
un encuentro cercano con el cine Colombiano y la oportunidad de conocer a unos
directores clave en su historia como Felipe Aljure, Camila Loboguerrero y
Lisandro Duque. Desde ese momento he intentado no alejarme nunca de este mundo
dónde cualquier cosa es posible.
Confieso que después
de ver una buena dosis de cine independiente ya no disfruto de la misma forma
que antes las películas, sobre todo las “hollywoodenses”. Me hace falta el existencialismo que tienen
las europeas y los finales inconclusos e inesperados.
Me gustan las
películas españolas, soy fanática de
absolutamente todas las películas de Pedro Almodóvar, el género de miedo de vez
en cuando, y sigo pensando que la mejor forma de despedir una semana es viendo
un domingo en la noche una película románticona de esas en las que no hay que
pensar mucho sino sólo sentir y soñar.
Actualmente me
encuentro manejando comunicaciones externas, más específicamente, relaciones
públicas, confirmando cada día la importancia de la comunicación para cualquier
organización y proceso, pero sin dejar de lado cada oportunidad que tengo para
ir a cine o simplemente ver una película en la comodidad de mi casa.
Tengo un problema con el cine: no lo disfruto como los
demás. Sufro cuando veo errores de continuidad, guiones débiles y obvios,
personajes vacíos, entre otras debilidades que nos proyectan gracias a una
industria que hoy basa su negocio en la repetición.
Ese mismo problema me ha llevado a apreciar las obras que
representen una mínima noción de novedad, así sea en una escena o guiones
sorprendentes y no convencionales.
Pero a su vez, pocas cosas disfruto tanto como sentarme en la butaca del teatro y dejarme llevar por una montaña rusa de sensaciones, colores, sonidos y emociones.
Pero a su vez, pocas cosas disfruto tanto como sentarme en la butaca del teatro y dejarme llevar por una montaña rusa de sensaciones, colores, sonidos y emociones.
Si hay un concepto egoísta para un cinéfilo seguramente el
de “película favorita” es el más grande. Me presto a ese juego egoísta y cuento
que Apocalypse Now y su forma de mostrar lo peor del ser humano a través de la
guerra siempre me cautivará. Full Metal Jacket, Memento, 2001: Odisea en el
Espacio, Brazil, son algunas de esas películas que considero sublimes.
El género que más amo es la Ciencia Ficción. Ese “todo puede
ser” que este presenta hace que me declare fan de Terminator y Robocop, como de
todo tipo de cintas, populares o no tanto, que planten una realidad diferente a
la que respiramos.
La monótona Bogotá, donde hoy vivo, me hace valorar mucho
más la magia del cine. Trabajo escribiendo en revistas de economía y tecnología, acá escribiré
por pasión, por tener una cámara en la cabeza en vez de ojos y un sentido
crítico que me impide callarme.
Prefiero el cine a los demás artes simplemente porque este
los reúne a todos. Por eso sueño con dirigir y escribir una película, por ahora
hablaré de ellas.
Perfil Natalia Ortega
Ir a cine es una experiencia para disfrutar, es disponerse a sentir empatía con una historia y acercarse a la cotidianeidad humana o encantarse con la fantasía que este arte nos ofrece. Aunque todas las historias no cumplan con nuestras expectativas, como audiencia seguimos asistiendo al teatro buscando enganchar nuestros sentidos.
Ir a cine es una experiencia para disfrutar, es disponerse a sentir empatía con una historia y acercarse a la cotidianeidad humana o encantarse con la fantasía que este arte nos ofrece. Aunque todas las historias no cumplan con nuestras expectativas, como audiencia seguimos asistiendo al teatro buscando enganchar nuestros sentidos.
A medida en que la experiencia de vivir aventuras junto a
personajes favoritos o en que directores abrieron mundos ajenos que no conocía,
como adolescente, entendí que el cine era una manera de apreciar y percibir las
sensibilidades humanas. La puesta en escena, los movimientos de cámara y el
manejo de la luz fueron algunos aspectos que llamaron mi atención. Aunque
actualmente mis enfoques laborales y personales estén en la fotografía,
continúo aprendiendo y deleitándome con las novedades en cartelera y volviendo
a ver aquellas películas que en el
pasado me hicieron soñar.
Luego de estudiar Comunicación Social con énfasis
Audiovisual, hice una práctica en el festival de cine de Tribeca y luego
estudié cinematografía en el New York Film Academy. Trabajé por un tiempo en
cine independiente al finalizar mis estudios en Nueva York, donde resido actualmente.
Perfil Carlos Enrique Ramos
Nací con un estudio de grabación en el cuarto de al lado, a mi abuelo en su edad de buen retiro se le dió por coger la concesión de Telecaribe en mi departamento, lo cual hacia que la casa y su mundo estuvieran rodeados de periodistas y camarógrafos locales, su loca idea creemos, fue concebida por mero romanticismo. Su padre a principios del siglo 20 había fundado una de las primeras salas de cine de la ciudad, y aunque no duró mucho, después de más de 70 años la familia sigue hablando de las películas que pasaron mientras estuvo abierto.
El Variedades, ese fue el nombre que mi tío nando le puso a la sala de cine descubierta, y como típico cuento macondiano, cada vez que llovía se cancelaba la función. Un tema obligado en las conversaciones de la casa de mi abuela materna, desde que tengo uso de razón, es el cine, desde películas de actualidad hasta recaer en hablar de la "vida privada" de actores exitosos o venidos a menos.
Soy Politólogo de la Universidad del Rosario, cuento con una maestría en estudios políticos e internacionales de la misma universidad. He tenido la oportunidad de estudiar literatura francesa en Burdeos, Francia.
Mis aproximaciones académicas con el séptimo arte han sido casi nulas, aunque he participado en simposios, congresos y festivales de cine alrededor del mundo, pero siempre por simple hobby.
Perfil Carlos Enrique Ramos
Nací con un estudio de grabación en el cuarto de al lado, a mi abuelo en su edad de buen retiro se le dió por coger la concesión de Telecaribe en mi departamento, lo cual hacia que la casa y su mundo estuvieran rodeados de periodistas y camarógrafos locales, su loca idea creemos, fue concebida por mero romanticismo. Su padre a principios del siglo 20 había fundado una de las primeras salas de cine de la ciudad, y aunque no duró mucho, después de más de 70 años la familia sigue hablando de las películas que pasaron mientras estuvo abierto.
El Variedades, ese fue el nombre que mi tío nando le puso a la sala de cine descubierta, y como típico cuento macondiano, cada vez que llovía se cancelaba la función. Un tema obligado en las conversaciones de la casa de mi abuela materna, desde que tengo uso de razón, es el cine, desde películas de actualidad hasta recaer en hablar de la "vida privada" de actores exitosos o venidos a menos.
Soy Politólogo de la Universidad del Rosario, cuento con una maestría en estudios políticos e internacionales de la misma universidad. He tenido la oportunidad de estudiar literatura francesa en Burdeos, Francia.
Mis aproximaciones académicas con el séptimo arte han sido casi nulas, aunque he participado en simposios, congresos y festivales de cine alrededor del mundo, pero siempre por simple hobby.



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